Artículos de opinión

23 de agosto de 2021

La ordenación de las energías renovables en Andalucía, una necesidad urgente

Artículo de opinión del senador Abelardo Vico

Todos los partidos políticos del arco parlamentario andaluz coinciden en el diagnóstico del problema: el avance inexorable del cambio climático exige una implantación intensa de las energías renovables. Todos excepto Vox. La extrema derecha niega el problema. En un debate reciente sobre este tema en el Parlamento de Andalucía despacha el asunto tildando estos objetivos como políticas nacionales medioambientales falsamente llamadas sostenibles, que se esconden en el paraguas de nuestra (de la izquierda) demagogia inmoral. Vox, en cuanto no reconoce el problema, no puede ser parte de la solución, y por tanto forma parte del problema. Desertan de la realidad que ve la mayoría y crean su propia realidad paralela y virtual.

En lo que se refiere al resto de los grupos políticos, coincidiendo en el diagnóstico, las divergencias se presentan cuando descendemos a hablar de los caminos para llegar a esa implantación intensa de las renovables en el territorio. Los partidos a la izquierda del PSOE defienden exclusivamente pequeños proyectos de autoconsumo, comunidades energéticas, etc. PP y Cs apuestan también por proyectos mayores con la sola limitación de los espacios protegidos o con las perversas y anacrónicas correcciones ambientales o urbanísticas existentes. Y decimos anacrónicas, pues cuando se diseñaron los instrumentos ambientales y urbanísticos que tenemos en la actualidad esta necesidad de implantación intensa de las energías renovables no era una cuestión que se encontrase sobre la mesa, y por tanto no fue abordada por dichos instrumentos.

Por contra, el PSOE defiende los pequeños proyectos de autoconsumo o comunidades energéticas, también los proyectos medianos y grandes, pero siempre que éstos últimos nazcan de un consenso con el territorio y de unas correcciones ambientales y urbanísticas manadas del tiempo actual. Y justificamos nuestra posición. Con los pequeños proyectos de auto consumo y comunidades energéticas no es suficiente para conseguir los objetivos de transición energética planteados, según señalan los informes técnicos; y por tanto son necesarios, al menos por ahora, algunos proyectos medianos y grandes, pero éstos se deben ubicar en los espacios no sólo posibles según la ley actual, sino también convenientes desde una perspectiva más amplia que recoja la visión ambiental, especialmente paisajística y visual, urbanística, cultural, agrarian…

Para que ocurra esto último se necesita urgentemente una ordenación del territorio que planifique dónde se pueden instalar estos parques y dónde no, más allá de las limitaciones ambientales y urbanísticas clásicas. Esta materia de planeamiento territorial no es sólo de la incumbencia, sino también de la competencia de la Junta de Andalucía. Y la cuestión es que la Junta, quizás conscientes de esta responsabilidad, comenzó a realizar esta tarea. La Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible realizó un borrador de instrucción para normalizar la evaluación ambiental, y además se remitió esa instrucción el 30 de diciembre del 2020 desde la Dirección General de Medio Natural y Espacios Protegidos a todas las delegaciones territoriales como una guía para el análisis de la ubicación de los proyectos de las plantas solares fotovoltaicas en Andalucía, y además se elaboró un visor, que se puso en la página web, municipalizado, para ver los condicionantes ambientales. Pero ¿qué ha ocurrido con estos instrumentos? Simplemente han desaparecido de la página web ese visor y esa guía que remitió la Consejería de Agricultura. Quizás la Junta de Andalucía debería explicar porqué.

Y es que, en realidad, si seguimos lo dicho por los partidos que sustentan al Gobierno de Andalucía en el Parlamento, éstos justifican la necesidad de asumir estos proyectos de mayor tamaño, pero no parece que consideren necesario ordenarlos. Cs exige mucha más capacidad de evacuación y redes de transporte, ambas competencia del Gobierno central, al que trata de hacer responsable del problema, además en exclusiva. Se sobreentiende que si pide más subestaciones y más líneas será para evacuar más proyectos medianos y grandes, pues los pequeños no necesitan de estas infraestructuras. Y si se van a realizar más proyectos medianos y grandes, porque así lo exigen nuestros objetivos de transición energética, los debemos ordenar ineludiblemente, y esto es competencia de la Junta de Andalucía.

Por su parte el PP dice a las claras que con el autoconsumo no llegaríamos ni de lejos. Señala en el debate: «Está muy bien venir aquí a decir que el autoconsumo y las instalaciones en las casas son la solución para la dependencia y la descarbonización, pero no es así». Por tanto acepta implícitamente la necesidad de proyectos mayores, pero parece que quiere dejar al liberalismo la ubicación de los parques con la exclusiva limitación de las áreas protegidas o los desactualizados, al menos para estos temas, planos ambientales y urbanísticos. Lo expresan sin complejos: «Ningún inversor, puesto de acuerdo con los agentes locales, va a plantear una instalación donde no haya compatibilidad urbanística. En aquellos municipios donde el ayuntamiento diga que es una zona de especial protección, conforme a su plan general, nadie en su sano juicio va a plantear una instalación». Y añaden: «Le recuerdo que tenemos la GICA, Ley 7/2002, le recuerdo que tenemos la Autorización Ambiental Única, le recuerdo que tenemos la Red de Espacios Protegidos». «No se puede instalar ningún parque fotovoltaico y solar en ningún sitio donde los ayuntamientos tengan zonas de especial protección».

Por tanto, ante la inhibición de la Junta de Andalucía, son los ayuntamientos, en la mayoría de las ocasiones pequeños y sin medios, los que han de ejercer el liderazgo. Pero en proyectos de esta índole el término municipal no es la unidad territorial adecuada para ejercer la ordenación, por razones obvias. Y los ayuntamientos se están enfrentando a tensiones para las que no están preparados y a las que no deberían estar obligados.

La transición energética hacia fuentes renovables es un compromiso con el planeta y a la vez una oportunidad en el mundo rural. De una adecuada planificación depende que se aproveche o no. Se trata de un acontecimiento importante en la historia reciente de las zonas no urbanas andaluzas, y parece que a la derecha le coge ausente o desprevenida. El PSOE la llama respetuosamente a la cuestión: ordenar y planificar, con la ayuda del Partido Socialista si es que Vox sigue instalada en la extravagancia histórica como parece. En caso contrario estarán abdicando de su responsabilidad y esto será la selva.

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